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La Casta Cabrera

 Se ignora de dónde procedían estos toros, aunque existen creencias que de los campos de Tarifa, donde se criaban grandes rebaños de reses de gran corpulencia y pelo colorao ojo de perdiz en su mayoría.

El fundador de la vacada fue de don Luis Antonio Cabrera en Utrera (Sevilla) por los paños mil setecientos treinta y tantos, y es muy posible que sus reses procedieran de alguna de las ganaderías o para mejor decir, piaras de ganado que poseían las Comuninades religiosas que nacieron con los diezmos, cuyo origen, como hemos dicho anteriormente, es desconocido.

Heredó al Sr. Cabrera su hija Bárbara en 1768, casada con su primo segundo, D. Jose Rafael Cabrera Angulo, y bajo su dirección fue cuando la ganadería alcanzó gran renombre. Falleció don Jose Rafael en 1823, pasando la famosa vacada a su tercera esposa. Dª. María Soledad Nuñez de Prado y Ayllón de Lara, a quien heredó su hermana Dª. Jerónima en 1835.

Vendió Dª. Jerónima en 1852 la ganadería en dos lotes, uno a D. Ramón Romero Balmesada y el otro a D. Juan Miura, que el año anterior había adquirido un importante número de vacas y machos a Dª. Jerónima.

Donde se conserva con mas pureza esta casta "cabrereña" es en la actual ganadería de Miura, y aunque se han efectuado varios cruces, es de suponer no habrán sido a la totalidad de las vacas, sino más bien a lotes aislados de hembras. Los cruces anterior mente mencionados se realizaron en 1854 cn dos toros de D. José Arias de Saavedra (Casta Vistahermosa) en 1879 con un toro del duque de Veragua (Casta Vazqueña) y en ese mismo año otro de D. Manuel del Val (Casta Navarra), procedente del ganadero tudelano Perez Laborda y, en 1918, otro semental de la Sra. Marquesa Vda. de Tamarón (Vistahermosa).

Las capas de los toros de Miura son variadas, dándose negros, colorados, castaños, cardenos y con menor frecuenecia, salineros y sardos, habiendo desaparacido las pintas jaboneras y berrendas en negro y colorao que lucian los antiguos Cabreras. Los accidentales que acompañan a estos pelajes son también variados, destacando el salpicado, el girón, y el chorreado, como más característicos.

Los Miuras son el prototipo del animal longilíneo, dentro de la raza de lidia. Altos de agujas, muy largos, de gran tamaño y corpulencia, con el tipo galgueño y el cuello muy largo, poco enmorillado.

La cabeza es alargada, con ojos grandes y de mirada viva, y las astas muy desarolladas, gruesas en su base y que se insertan por detrás de la línea del frontal.

En cuanto a su comportamiento durante la lidia, los toros de Miura han cambiado considerablemente con respecto a los antiguos Cabreras, que hoy parecerían ilidiables, habiendo mejorado su bravura y calidad, aunque siguen siendo frecuentes los ejemplares que desarrollan sentido y dificultades, dando mayor emoción a su lidia.

 


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